Febrero 2011

23 de febrero
Antineoliberalismo y claudicación: un magnífico artículo de Carlos Taibo en el número 144 del periódico Diagonal
Se trata de una reflexión sobre los tópicos de la pseudo izquierda y sobre la necesidad de levantar las banderas del anticapitalismo, frente a la situación, el pacto del pensionazo y la ambigüedad y los intentos de utilizar a los movimientos sociales como comparsas en la claudicación

Recomendamos su lectura y difusión

Lunes 21 de febrero de 2011. Número 144

El acuerdo alcanzado, a finales de enero, por el Gobierno y los dos sindicatos mayoritarios ha dejado clara la condición de quienes han apostado en los últimos meses por una patética y exclusiva defensa de los Estados del bienestar. Es urgente retratar la condición de esa apuesta y la precaria situación en que, por mucho que quieran ocultarlo, han quedado sus promotores.

1. Un primer rasgo interesante de la propuesta es la convicción de que al capitalismo que padecemos conviene darle otra oportunidad. La idea de que es reformable de la mano de una suerte de vuelta atrás que permita reconstruir la regulación perdida al calor de las ofensivas neoliberales llena el discurso de los dirigentes de la izquierda política, los burócratas sindicales y los economistas aparentemente críticos. Parece, sin embargo, que predican en el desierto, toda vez que quienes cortan el bacalao del capitalismo realmente existente tienen proyectos diferentes. Aunque acaso hay quien, a estas alturas, aspira a crear una nueva y civilizada burguesía...

2. El contenido preciso de la oferta principal de estas gentes es lo que ha empezado a llamarse antineoliberalismo, una fórmula que responde a un propósito obvio: esquivar el término, mucho más gráfico y consecuente, de anticapitalismo. No es ésta una opción terminológica azarosa: la demanda expresa de reconstruir la regulación perdida reclama una contestación del proyecto neoliberal, pero nada dice de la conveniencia de ampliarla al proyecto capitalista como un todo.

Así, toda la apuesta se concreta en el reflotamiento de nuestro maltrecho Estado del bienestar. Este último es una forma propia del capitalismo, manifiesta únicamente en el Norte desarrollado. Quienes se agarran a semejante columna olvidan, por lo demás, que no estamos en la Suecia de 1960, y que la consideración cabal del escenario general planetario –económico, social y ecológico– obliga a ir más allá. No sólo eso: la propuesta “re-reguladora” ignora que los fundamentos, aparentemente razonables, de muchas de sus concreciones se desmoronan cuando se toma nota de quiénes habrían de gestionarla.

El uso de la fórmula ‘antineoliberalismo’ responde al propósito de esquivar el término ‘anticapitalismo’

¿Cuáles serán, por ejemplo, las virtudes de una banca pública dirigida, desde el Gobierno, por socialistas o populares? ¿Es razonable que se nos explique que para mantener la productividad no hay que bajar los salarios, sin asumir antes un ejercicio de cuestionamiento radical del propio concepto de productividad? Para que nada falte, la posición, dramáticamente defensiva, que invita a cuestionar sin más las medidas antisociales aplicadas por nuestros gobernantes se asienta sibilinamente en una patética aceptación de la bondad y presentabilidad de lo que había antes de esas medidas.

3. En el terreno político parece claro, más allá de la fanfarria retórica, cuál ha sido la apuesta, bien plasmada en lo que han acariciado, en particular, los dirigentes de IU, obsesionados con la idea de atraer a los votantes socialistas desencantados. Como quiera que a estas alturas es imposible apreciar en el PSOE algo que huela a un proyecto socialdemócrata, nada mejor que procurar el asalto del espacio que ha quedado vacío. Se trataría de forjar una mayoría de izquierdas –es sabido que se trataría de una minoría, pero olvidemos ahora esta cuestión trivial– que, según la palabrería al uso, obligase a reorientar el sentido general de las políticas oficiales.

En ese proyecto, que debía contar con el apoyo de las direcciones de CC OO y UGT, y que disfrutaba de un eco nada despreciable en algunos medios de comunicación, estaban particularmente interesadas las cúpulas dirigentes de siempre, deseosas de buscar una salida airosa para su delicada posición laboral. Sólo podía aportarse un dato fehaciente –tan fehaciente como miserable– en provecho de la racionalidad de tal proyecto: la izquierda política era consciente de su nula capacidad de movilización.

Sorprende la candorosa ingenuidad de quienes confiaron, al parecer a ciegas, en las cúpulas de CC OO y UGT

4. Más allá de su liviandad de origen, el fracaso de la estrategia política mencionada se debe, ante todo, a la defección final protagonizada por las cúpulas de CC OO y UGT. Sorprende la candorosa ingenuidad de quienes confiaron, al parecer a ciegas, en estas últimas. Y sorprende porque estaba cantado qué son esos dos sindicatos –dos pilares fundamentales del capitalismo realmente existente– y cuáles son sus limitaciones una vez conocida su estrecha dependencia de la financiación estatal. La negativa general de IU a sumarse a las movilizaciones contra el pensionazo convocadas el 27 de enero –asentada en su rechazo de toda crítica formulada contra CC OO y UGT– es un retrato cabal de las miserias que abraza la dirección de una coalición que ha quedado con el culo al aire sin que, al parecer, ello haya suscitado ni dimisiones ni autocríticas.

5. Entre tanto, y en el proyecto de estas gentes, la izquierda social –admito desde ya los equívocos que el término arrastra– sólo interesa, en el mejor de los casos, como un posible, pero prescindible apoyo externo. Ni se escucha lo que dice, ni se va con ella a ninguna parte. El grueso de los movimientos sociales alternativos, la totalidad del sindicalismo resistente y amplios segmentos de la izquierda radical viven en un mundo muy alejado. Su sintonía cognitiva y emocional con la izquierda política es, hoy por hoy, y afortunadamente, nula. Las apuestas principales de la izquierda alternativa –la creación de espacios autónomos, el despliegue de formas de democracia de base autogestionaria, la contestación del orden de propiedad del capitalismo y el rechazo de las lógicas del crecimiento y del consumo– no interesan ni a las cúpulas políticas, ni a las burocracias sindicales, ni a los economistas antineoliberales, empeñados, sin más, en organizar el sistema de forma distinta sin pujar por salir de él. La interesantísima opción de todas estas personas las ha mantenido lejos, eso sí, de la represión que padece buena parte de la izquierda social.

6. Para las gentes que me ocupan –ancladas patéticamente en la defensa de esa broma pesada que es el desarrollo sostenible–, la crisis ecológica no existe. Nada lo certifica mejor que el hecho de que ni siquiera se invoca retóricamente. El olvido del relieve ingente de lo que se nos viene encima no sólo es pan para hoy y hambre para mañana: constituye un fundamento mayor de explicación de por qué nuestros amigos siguen concibiendo que todos los cambios deben registrase dentro del capitalismo y de sus reglas. Qué excelsa paradoja es la que nace del hecho de que, hoy, sea la crisis ecológica la que, sumada a las contestaciones de siempre, obliga a pelear con radicalidad por un proyecto que implique salir del capitalismo con urgencia.

La izquierda social sólo interesa, en el mejor de los casos, como un posible, pero prescindible apoyo externo

7. Hay que dejar constancia de dos hechos finales. El primero subraya que el proyecto que hemos procurado mal retratar ni siquiera puede invocar para sí eso que hace años se llamaba legitimación por la eficacia: constituye en estas horas, antes bien, un formidable fiasco material. El segundo señala que, sorprendentemente, la certificación de lo anterior no ha conducido a su inmediato abandono.


21 de febrero
Este próximo sábado, 26 de febrero, se realizará el Encuentro de Movimientos Socioambientales de la Sierra
Nacido de las propuestas de diferentes colectivos, en el mismo se debatirá sobre los cinco ejes que se han cosiderado más relevantes, a la vez que se perfilará la puesta en marcha de la Universidad Medioambiental de la Sierra

La asistencia a este Encuentro está abierta a personas y organizaciones comprometidas con la lucha contra la especulación y por el medio de la Sierra

 

 

15 de febrero
Ecologistas en Acción denuncia la prevista construcción de un hotel-balneario sobre un monte de utilidad pública en el Puerto de Navacerrada, sin declaración de impacto ambiental ni información pública
Ecologistas en Acción resalta en su comunicado que la Comunidad de Madrid se ha convertido en el mayor promotor de actuaciones ilegales en la Sierra y advierte que por situaciones semejantes cinco personas imputadas
Se trata de una obra ilegal que nació de la iluminación mesiánica de la presidenta de la Comunidad de Madrid, en una de esas visitas que tanto recuerdan a las del dictador.
Club Alpino
EL PROYECTO DE RECUPERACIÓN AMBIENTAL DEL PUERTO DE NAVACERRADA CONLLEVA ACTUACIONES ILEGALES

El Proyecto de Recuperación Ambiental del puerto de Navacerrada conlleva actuaciones ilegales, además, nunca se ha sometido a ningún procedimiento de evaluación ambiental, ni información pública. Ecologistas en Acción afirma que las obras que se pretende iniciar de forma inmediata para transformar el albergue Club Alpino Guadarrama en hotel-balneario son ilegales. Recuerda que por hechos similares ya han declarado cinco personas como imputados, en los juzgados de Collado Villalba. No puede seguir aceptándose que sea el Gobierno regional el mayor promotor de actuaciones ilegales en la Sierra madrileña.

El Proyecto de Recuperación Ambiental del puerto de Navacerrada nunca se ha sometido a ningún procedimiento de evaluación ambiental, ni de información pública, a pesar que tras los cambios introducidos, directamente por la Presidenta la pasada primavera, conllevan actuaciones que deberían someterse al procedimiento de evaluación ambiental y contar con las correspondientes autorizaciones ambientales y urbanísticas.

Lo que hoy se conoce como puerto de Navacerrada se levanta sobre suelo público, en concreto montes de utilidad pública. A este tipo de montes se les aplica un régimen jurídico similar al de los espacios protegidos. Por tanto, nada puede construirse, cambiarse de propietario o de uso sin pasar un proceso que garantice su compatibilidad con la conservación del monte y siempre mediante autorización de ocupación. Las ocupaciones son concesiones administrativas que se conceden a un interesado concreto, para un uso determinado y para un plazo de tiempo concreto (no superior a 15 años).

Pues bien, actualmente las casetas de madera colocadas por la empresa gestora de la estación de esquí, en el puerto son ilegales. Ya en 2008, el entonces Director General de Medio Natural, Miguel Allué, paralizó el intento de ubicar dichas casetas en el monte, ante las denuncias de Ecologistas en Acción. Sin embargo, actualmente se han instalado sin contar con la debida autorización de ocupación.

Igualmente sucede con los albergues Club Alpino de Guadarrama y Álvaro Iglesias (ocupaciones en monte de utilidad pública) cuya demolición fue paralizada por Esperanza Aguirre la primavera pasada. La Presidenta se comprometió a demoler esos albergues durante el debate del estado de la región de 2009. Sin embargo, la primavera pasada dicha demolición fue paralizada directamente por ella misma. Ahora, la Presidenta y su equipo de gobierno pretenden iniciar, de forma inmediata obras, para transformar el Club Alpino Guadarrama en hotel balneario. Algo que resultaría ilegal al carecer de las nuevas ocupaciones (autorizaciones administrativas) que habilitarían al nuevo adjudicatario y la nueva actividad.

Ecologistas en Acción recuerda que actualmente, se tramita una denuncia por delito contra la ordenación del territorio, en los juzgados de Collado Villalba, por una actuación similar, en la que ya hay 5 personas que han tenido que declarar en calidad de imputados. Todo ello por pretender transformar en hotel de cuatro estrellas un refugio-albergue de montaña de la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, en el Valle de la Fuenfría, en Cercedilla, en monte de utilidad pública.

Ecologistas en Acción califica de insólita la actitud de la Presidenta Aguirre, del Vicepresidente González y de la Consejera de Medio Ambiente, Ana Isabel Mariño. No puede seguir aceptándose que sea el Gobierno regional el mayor promotor de actuaciones ilegales en la Sierra madrileña.

Más información: Mª Ángeles Nieto 656 92 50 82
Esppeculación

1 de febrero
La Coordinadora Salvemos la Sierra hace público un detallado documento sobre la línea de Muy Alta Tensión que se está construyendo por la Sierra de Guadarrama
Puedes decargarte este documento (pdf) haciendo clic en los enlaces siguientes:
Documento Línea MAT para leer en pantalla
Documento Línea MAT para imprimir
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Si quieres ampliar el plano de la línea de muy alta tensión, haz clic en la imagen

Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama
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Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama


Linea de Muy Alta Tensión en la Sierra de Guadarrama